En ocasiones, me han contactado para empujar a familiares y amigos a superar el miedo a volar cuando estas mismas personas ni se plantean dar el paso de afrontar. No decidir por uno mismo decir basta y buscar una solución es una barrera de entrada que te va a limitar a la hora de superarlo. Tus ganas para cambiar serán básicas y el punto de partida para empezar a trabajar. Afrontar el miedo suele dar cierta pereza y es que el miedo tiene una aliada con un poder de atracción brutal: la zona de confort.

Me gusta imaginar la zona de confort como aquella burbuja donde está todo aquello que conoces. Todo lo que haces, lo que te gusta, tus actitudes, tus creencias, tus rutinas del día a día forman parte de tu zona de confort. Hasta lo que no te gusta y aguantas sin saber porqué. Aun así, ahí te sientes tan (engañosamente) seguro

Engañosamente, y es que por experiencia, la zona de confort te atrae hacia ella hasta el punto de limitarte a salir y descubrir que hay más allá. Y ahí aparece el miedo: el miedo a lo desconocido, a perder lo que ya tienes, el miedo a decidir hacer algo distinto que no sabes donde te va a llevar. Y esto puede paralizar y mucho cuando se pierde de vista todo lo que vas a ganar, en quien te vas a convertir cuando lo hagas. Tu predisposición positiva será el motor que te va a impulsar a conseguirlo.

Dar el paso, salir de tu zona de confort, implica inevitablemente sentirte inicialmente incómodo. Estás saliendo de la zona de comodidad que has mantenido durante tiempo, incluso años! En los momentos vulnerables como este, tu propio interés por hacer un cambio te ayudará y mucho a avanzar y perseverar hasta sentirte extremadamente cómodo donde nunca te habrías imaginado.

Los que ya hemos cruzado, y me incluyo, podemos transmitirte que cruzar la zona de confort no es saltar al vacío, no pierdes, sino que empiezas a abrir tu mente a ganar, a ampliar tus niveles de confianza y seguridad a pasos gigantes y a abrir nuevas puertas a posibilidades infinitas. La burbuja no se rompe, sinó que se hace mayor.

Así que no esperes más y empieza a cambiar el chip: ¿Te has parado a pensar cómo te sentirás cuando lo hayas conseguido?

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